¿Qué es el Private Equity y cómo funciona realmente?
Concretamente, invertir en PE consiste en aportar recursos financieros a una empresa durante un periodo de tiempo determinado y, a cambio de esta inversión, recibir una participación de la que se espera un alto crecimiento. El PE puede ofrecer a los inversores mayores retornos que las inversiones en bolsa, pero hay que tener en cuenta que es una inversión con un horizonte temporal superior.
Debido a la complejidad de este tipo de inversiones, la mejor forma de invertir en este tipo de empresas es a través de fondos. El equipo gestor (GP) será el encargado de establecer la comunicación con la empresa, así como de diseñar o participar en el plan de negocio para potenciar su crecimiento y desarrollo.
Cuando cumpla su objetivo, es decir, una vez la empresa haya aumentado su valor y los inversores puedan obtener una buena rentabilidad por su venta, el fondo procederá a desinvertir en la compañía. Este proceso de salida puede hacerse de diferentes maneras:
- La empresa sale a bolsa a través de una IPO (oferta pública de venta).
- Un fondo especializado en otras fases del ciclo de vida de la empresa la adquiere.
- Los propios fundadores o antiguos socios, que quieren recuperar el total control sobre la compañía, recompran participaciones. Esta vía se conoce en el sector como "exit".
Por ello, el Private Equity representa una vía importante de financiación y apoyo para las empresas que buscan crecer y expandirse, al tiempo que es una opción atractiva para los inversores por la alta rentabilidad que pueden obtener.
Pero la creación de valor en una empresa de estas características no es inmediata, por lo que son inversiones a largo plazo, el horizonte temporal suele ser superior a cinco años. Esto hace que sean inversiones poco líquidas y que, generalmente, deban mantenerse hasta que finalice el proceso de desinversión. Sin embargo, si un inversor profesional necesita liquidez podría acudir al mercado de secundarios, donde tendrá la opción de vender sus activos o encontrar nuevas oportunidades.
Tipos de estrategias
Private Equity Buyouts
Representa la principal estrategia dentro del Private Equity estos fondos adquieren el control de las compañías en las que invierten. Generalmente, invierten en empresas maduras, con un historial probado de generación de beneficios y modelos de negocio consolidados. Para generar valor en la compañía invertida ponen en marcha diferentes iniciativas como: procesos de internacionalización, fusiones y adquisiciones, mejoras financieras y operativas o apertura de nuevas líneas de negocio, productos o servicios.
Suelen ser empresas de más de 500 millones de euros de valoración. Burger King, Heinz o Michael Kors son ejemplos de compañías que han estado invertidas por fondos de Buyouts.
Si quieres profundizar sobre este tipo de inversión, puedes ver nuestra masterclass con Juan Luis Ramírez, referente en España y cofundador de Portobello Capital.
Private Equity Growth
Estos fondos toman posiciones minoritarias (de no control) en compañías ya establecidas que tienen un alto potencial de crecimiento, generalmente impulsado por su carácter tecnológico. El principal objetivo es proporcionar los recursos financieros necesarios para que las empresas puedan expandir sus operaciones, lanzar nuevos productos o entrar en nuevos mercados.
Space X, Spotify o Vinted son algunos ejemplos de compañías que han crecido gracias a fondos de PE Growth.
Si quieres saber más sobre este tipo de fondos y cómo son la llave para invertir en la tecnología que definirá el mañana, puedes ver la masterclass con Aquilino Peña, fundador de Kibo Ventures.
Venture Capital (VC)
Es un tipo de inversión que invierte en pequeñas y medianas empresas que se encuentran en una etapa temprana de desarrollo. Suelen ser empresas con un alto componente tecnológico o innovador (startups), lo que les permite crecer a un ritmo acelerado. El Venture Capital también ofrece un gran potencial de rentabilidad, pero al invertir en empresas de reciente creación el riesgo es superior.
Infraestructuras y Real Estate (activos reales)
Invertir en infraestructuras implica invertir en los pilares de la sociedad y la economía. Contempla la inversión en cuestiones tan críticas como los servicios de abastecimiento de agua, las redes eléctricas, los aeropuertos o los sistemas de transporte público. El desarrollo de las infraestructuras genera empleo, competitividad y mejora la productividad, aumentando el bienestar y reduciendo las desigualdades sociales.
Los fondos de Real Estate permiten tener exposición a grandes proyectos como hoteles, residencias de estudiantes, centros de eventos…
Son inversiones a largo plazo con flujos de caja estables y predecibles, en un sector con importantes barreras de entrada y muy regulado, permitiendo realizar una buena diversificación geográfica y sectorial.
Deuda privada
Estos fondos invierten en deuda de pequeñas y medianas compañías que buscan fuentes de financiación alternativas a las tradicionales (bancos o mercados públicos).
Una de sus principales características es la seguridad que ofrece al inversor. A la hora de hacer el préstamo se negocian ciertas garantías, por lo que el inversor está protegido en caso de impago. Además, si una compañía se liquida siempre la deuda será lo que primero se pague, antes que, por ejemplo, el private equity.
La inversión en deuda privada es, por tanto, más segura que otras estrategias, pero a cambio ofrece rentabilidades menores en comparación a otros tipos como el PE o VC.
Secundarios
Los fondos secundarios se especializan en adquirir posiciones ya activas en fondos existentes. La principal ventaja de estas transacciones es que los activos adquiridos suelen estar en una fase más avanzada de su ciclo de vida. Esto significa que la compañía subyacente ya ha superado las etapas iniciales de desarrollo o de la ejecución del plan de crecimiento, lo que reduce la incertidumbre asociada.
Principalmente, distinguimos dos tipos de transacciones en el mercado de secundarios según quién las realice, el partícipe del fondo (LP) o el gestor (GP).
Aunque cada estrategia tenga sus propias características y ventajas, como toda inversión, conllevan riesgos, por lo que el inversor deberá invertir teniendo en cuenta su patrimonio, conocimientos financieros, horizonte de inversión y tolerancia al riesgo.
Ventajas del Private Equity para un inversor de largo plazo
Acceso a la economía real y diversificación
Al invertir en empresas privadas, es decir que no cotizan en bolsa, se accede a un gran universo de oportunidades, tanto por el volumen de empresas disponibles (hay muchas más empresas privadas que públicas), como por el momento del ciclo de vida al que se puede acceder.
Mayor potencial de rentabilidad
Cuando una empresa sale a bolsa, ya ha generado gran parte de su valor. Al poder invertir en estas empresas antes, no nos perderemos esa fase, por lo que el potencial de revalorización es mucho mayor. Históricamente, el PE ha demostrado generar rentabilidades por encima de la bolsa. Sin embargo, a diferencia de los mercados públicos, en los mercados privados la dispersión de retornos es enorme: la brecha entre gestores top quartile y bottom quartile puede alcanzar 1.400 puntos básicos
Menor volatilidad
Al no tener una cotización diaria, los fondos de PE restan volatilidad a las carteras. Según un estudio de JP Morgan AM (“Know your alternatives”), añadir PE a una cartera 60/40 de renta variable y fija resta volatilidad al tiempo que aumenta la rentabilidad.
Inversión a largo plazo
El enfoque iliquido y largoplacista de la inversión evita que el inversor tome decisiones de desinversión de forma precipitada y movido por las emociones. Además, el Private Equity puede convertirse en un gran aliado para ahorrar de forma periódica y constante.
Impacto en la economía
Por otro lado, con tu inversión también podrás contribuir al crecimiento y la creación de empleo. Según un informe de SpainCap, asociación que agrupa a las entidades de Venture Capital y Private Equity en España, el empleo de las 3.012 compañías participadas por entidades de capital privado aumentó un 6,4% en 2021, generando un superávit de 29.157 empleos y acumulando un total de 481.334 trabajadores. Un crecimiento superior en algo más de dos puntos porcentuales al registrado en España. Un logro del que formarás parte gracias a tus inversiones con Crescenta.
Sin embargo, como toda inversión, conlleva riesgos. Destaca especialmente el de iliquidez, con un horizonte de inversión mucho más amplio que en otro tipo de inversiones.
Riesgos reales del Private Equity (y los que la gente cree que existen pero no son ciertos)
Riesgos reales
El principal riesgo que tiene el Private Equity es su iliquidez, la imposibilidad de rescatar el dinero, ya que se realiza un compromiso de inversión de entre 5 a 10 años y no se puede deshacer la inversión cuando el inversor desee.
Asimismo, es importante destacar que, como en toda inversión, la rentabilidad no está garantizada y que rentabilidades pasadas no implican futuras. En este sentido, la rentabilidad está condicionada también a la efectividad de las inversiones, que depende en gran medida de la habilidad y experiencia del equipo de gestión, el cual puede cambiar durante la vida del fondo.
Riesgos que no son exactamente como se creen
Muchos inversores creen que es una inversión sólo para altos patrimonios o altas fortunas, pero el Private Equity también es para inversores minoristas. Eso sí, con ciertas limitaciones de patrimonio.
Cómo se invierte en Private Equity paso a paso
- Crear una cuenta y superar el test MiFID: antes de invertir deberás pasar un test que define si el private Equity es para ti, el proceso es totalmente digital y ágil.
- Definir el compromiso: establecer qué cantidad quieres invertir en Private Equity. Esa cantidad se desembolsará gradualmente a través de las llamadas de capital.
- Establecer un plan de inversión: analizar y ver qué fondos hay activos y definir cómo construirás tu cartera de inversión en mercados privados.
Se puede acceder a este tipo de empresas a través de fondos o fondos de fondos. Estos vehículos permiten adquirir un alto grado de diversificación, ya que tienen la capacidad de invertir en diferentes empresas. Esta es una de las principales ventajas de los fondos, ya que intentar alcanzar un grado similar por cuenta propia sería muy difícil e implicaría un coste muy alto.
Además, el inversor disfrutará de una gestión profesional, ya que será un equipo gestor (GP) quien tome las decisiones de inversión. Los GP cuentan con herramientas, información y contactos para tomar las mejores decisiones, unos recursos que difícilmente podrá igualar un inversor individual.
Asimismo, a través de estos vehículos, el inversor (LP) podrá acceder a oportunidades en las que no podría invertir si quisiese hacerlo de manera individual. Esto sucede porque los fondos tienen una gran capacidad de negociación y un volumen de patrimonio muy superior, por lo que podrán acceder a una gran variedad de mercados y proyectos.
¿Sabías que…?
Burger King es una participada de un fondo de Private Equity. A través de la inversión en PE podrás tener una pequeña parte de las grandes empresas que te rodean y que más te gustan. Por ejemplo, podrás invertir en un fondo que es propietario de Port Aventura y, cada vez que alguien visite el parque, saber que tu inversión puede revalorizarse.
Tendencias que marcarán el Private Equity en 2026 y más allá
Auge del secondary market (mercado de secundarios)
La búsqueda de activos de calidad y baja volatilidad, unido a la falta de liquidez por la reducción de salidas a bolsa, fusiones y adquisiciones, han impulsado el crecimiento del mercado de secundarios. Desde 2013 hasta 2024, el mercado se ha multiplicado por 6 veces1.
Se espera que para 2030 el mercado prácticamente se duplique (+300 billions de dólares), gracias a la adopción de gestoras de vehículos de continuación y democratización de los mercados privados.
Fondos evergreen y vehículos semilíquidos
En los últimos años, muchas gestoras han optado por estas estructuras para dar acceso al inversor minorista. A pesar de que ofrecen más flexibilidad y ciertas ventanas de liquidez, han generado controversia al comercializar sin la información suficiente. En Crescenta, gracias a nuestra tecnología, hemos sido capaces de dar acceso al inversor minorista a través de fondos con décadas de historia.
Conclusión: el Private Equity es una herramienta clave para el inversor sofisticado del futuro
El Private Equity se ha consolidado como una pieza fundamental en carteras bien diversificadas, especialmente para inversores con visión de largo plazo. Su capacidad para generar valor, acceder a la economía real y complementar los mercados tradicionales lo convierte en un activo cada vez más relevante. Entender sus características y
construir una estrategia adecuada será clave para aprovechar todo su potencial.