Un despegue que no fue lineal
La trayectoria de SpaceX es un ejemplo muy representativo sobre cómo el capital privado puede madurar y multiplicar el valor de una compañía manteniéndola alejada de la volatilidad de los mercados públicos durante dos décadas.²
En 2002, Elon Musk fundó la empresa invirtiendo 100 millones de dólares propios, procedentes de la venta de PayPal. Seis años después, tras tres fallos consecutivos de lanzamiento que dejaron a la compañía al borde de la quiebra, un contrato de la NASA de 1.600 millones de dólares cambió el rumbo.²
El primer gran impulso institucional llegó en 2014 con la entrada de fondos de capital privado como GSquared , quienes apostaron por la visión de la compañía antes de su explosión comercial.
El siguiente salto llegó en 2015, cuando Google y Fidelity lideraron una ronda de 1.000 millones de dólares que valoró SpaceX en 10.000 millones. Ese capital financió los primeros pasos de Starlink, hoy su principal motor de ingresos.
Entre 2020 y 2025, firmas como Sequoia Capital y Andreessen Horowitz elevaron la valoración de 74.000 millones a 350.000 millones de dólares. En febrero de 2026, la fusión con xAI, la startup de inteligencia artificial de Musk valorada en 250.000 millones, llevó la cifra combinada a 1,25 billones antes del anuncio de la IPO .²
En total, SpaceX levantó cerca de 12.000 millones de dólares en más de 30 rondas de financiación privada.²
Crecer sin perder el control
Uno de los temores más habituales entre los fundadores que abren su capital es perder el control de su propia empresa. A pesar de que la participación de Musk se ha diluido hasta el 42% del capital, controla entre el 78% y el 79% del poder de voto. Lo hace a través de acciones con supervoto, una estructura también utilizada por los fundadores de Meta o Alphabet, que otorgan un número superior devotos por acción frente a las ordinarias vendidas a fondos externos.¹
A partir de 2023, dejó de emitir acciones nuevas y empezó a organizar periódicamente ofertas de compra secundarias. En estas operaciones, empleados e inversores iniciales pueden vender sus participaciones a nuevos compradores sin que el número total de acciones varíe. La estructura de control permanece intacta.¹
Vale la pena distinguir aquí dos conceptos que a menudo se confunden: una ronda primaria crea acciones nuevas y mete dinero en caja; una transacción secundaria es un intercambio de acciones ya existentes entre inversores, sin que la empresa reciba capital ni se altere su gobernanza.
Las cifras detrás del cohete
SpaceX completó 165 lanzamientos en 2025, más que el resto del mundo combinado. Pero los lanzamientos son solo una parte de la historia.¹
En 2025, la compañía generó entre 15.000 y 16.000 millones de dólares en ingresos. Starlink representa aproximadamente dos tercios de esa cifra, con más de 10 millones de usuarios activos en más de 160 países a principios de 2026. La eficiencia derivada de la reutilización de cohetes se refleja en un EBITDA de unos 8.000 millones de dólares, lo que equivale a un margen operativo superior al 50%.¹
Por qué importa esto más allá de SpaceX
El caso de SpaceX ilustra una tendencia que define cómo se construye riqueza hoy. En 1999, la empresa estadounidense mediana salía a bolsa con cinco años de vida. Hoy, esa cifra supera los doce. Las compañías ya no necesitan los mercados públicos para financiarse: pueden desarrollarse, corregir el rumbo y consolidar su rentabilidad dentro del mercado privado.
La consecuencia directa es que la mayor parte de la creación de valor ocurre antes de la IPO. Quien entre en junio de 2026 pagará un precio que refleja lo que SpaceX ya es. Los inversores de capital privado capturaron el crecimiento desde que la empresa valía una fracción de su valoración actual. Los fondos de Venture Capital y Private Equity Growth , los institucionales y vehículos privados habrán multiplicado su inversión de forma extraordinaria.
El inversor minorista estará comprando acciones que alguien vende para multiplicar su capital en varias decenas de veces. En una operación de este tamaño, los que saben no están entrando. Están saliendo. La trayectoria de SpaceX es un ejemplo de cómo funciona el sistema: la mayor parte del valor se genera en la fase privada, los grandes retornos se capturan antes de la Liquidez y el mercado público llega cuando la curva de aprendizaje y ventaja competitiva ya está consolidada.
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Sin embargo, hay que tener en cuenta que es una inversión ilíquida y que la rentabilidad no está garantizada.
Fuentes:
(1) ARK Invest (2026): ARK’s Guide To The SpaceX IPO
(2) SpaceX Stock: Price, Investment Guide & How to Buy Pre-IPO Shares (2026): SpaceX Funding History: Founder Equity Impact