Crear un plan de inversión no tiene por qué ser complicado. Siguiendo un proceso ordenado, cualquier persona puede construir una estrategia sólida que combine
Liquidez, estabilidad y crecimiento a corto, medio y largo plazo.
Paso 1: define tus objetivos (corto, medio y largo plazo)
Antes de invertir, identifica para qué quieres hacerlo.
- Corto plazo: gastos imprevistos, vacaciones, compras importantes.
- Medio plazo: entrada para vivienda, estudios, proyectos profesionales.
- Largo plazo: jubilación, independencia financiera, legado familiar.
Clarificar los objetivos permite ajustar el nivel de riesgo y los productos que usarás.
Paso 2: calcula tu capacidad real de ahorro
Determina cuánto dinero puedes destinar periódicamente a tus inversiones sin afectar tu estabilidad financiera. Esto incluye revisar ingresos, gastos fijos y prioridades, y así establecer un
aporte sostenible y constante, base de cualquier plan exitoso.
Paso 3: conoce tu perfil inversor (conservador, moderado o largoplacista)
Tu tolerancia al riesgo define qué tipos de activos son adecuados:
- Conservador: prioriza seguridad y liquidez.
- Moderado: busca equilibrio entre riesgo y fondos de Buyout .
- Largoplacista o dinámico: dispuesto a asumir tiempos de inversión más largos a cambio de mayores retornos a largo plazo.
Conocer tu perfil evita decisiones impulsivas y te ayuda a seleccionar activos coherentes.
Paso 4: define tu horizonte temporal
Cada objetivo tiene un horizonte distinto, que influye directamente en la selección de activos. A mayor plazo, más posibilidades de asumir
volatilidad para capturar crecimiento. A menor plazo, más importante la estabilidad y la liquidez.
Paso 5: elige tus herramientas de inversión
Aquí seleccionas los
activos y productos financieros adecuados según tu perfil y horizonte temporal. Inversión directa, fondos tradicionales, fondos de
Private Equity , inversión inmobiliaria…
Combinar distintos activos permite crear una cartera diversificada y resistente frente a distintos escenarios de mercado.
Paso 6: establece un plan automático
La clave es “pagarte a ti mismo primero”: establece
aportaciones periódicas automáticas a tus inversiones. Esto asegura constancia, evita la tentación de gastar y aprovecha ventajas del interés compuesto.
Paso 7: revisa tu plan 1 o 2 veces al año
Un plan de inversión no es estático, pero tampoco requiere cambios bruscos. Revisar tu estrategia de forma periódica permite
ajustar aportaciones y revisar objetivos, sin reaccionar de manera emocional ante movimientos de mercado.