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La deuda en los fondos de capital privado ¿Aliada o riesgo excesivo? con Daniel Herrero

Daniel Herrero, socio de Oquendo Capital, analiza el uso de financiación transitoria, la mecánica de los LBO y la importancia de la prudencia financiera ante la evolución de los tipos de interés.

El apalancamiento en el Private Equity

Compra de compañías: el Leveraged Buyout (LBO)

El impacto de los tipos de interés

Resumen final

Daniel Herrero, socio de Oquendo Capital, analiza el uso de financiación transitoria, la mecánica de los LBO y la importancia de la prudencia financiera ante la evolución de los tipos de interés.


Sofía Cisneros (S): ¿Por qué un fondo de capital privado utiliza deuda?.

Daniel Herrero (D): Principalmente para flexibilizar las llamadas de capital a los inversores. Normalmente, estas llamadas se producen cuando realizamos inversiones, lo cual puede ocurrir en cualquier momento del año. Para no incomodar a los inversores con peticiones constantes, se utiliza financiación transitoria a corto plazo. De esta forma, en lugar de llamar al capital cada vez que hay una operación, se pueden organizar llamadas ordenadas, por ejemplo cada tres meses, y completar el desacople temporal con deuda. Esto permite al inversor planificar mucho mejor financieramente su patrimonio.

S: ¿Y qué riesgos tiene este endeudamiento para el fondo?.

D: Prácticamente ninguno, ya que la contrapartida de la deuda son las propias aportaciones futuras de los inversores. Es una financiación a corto plazo, de un año, que luego se repaga con las propias llamadas de capital. Aunque puede mejorar la TIR muy ligeramente al retrasar unos meses el desembolso del capital, su objetivo no es la rentabilidad, sino facilitar la gestión del fondo. Incluso puede usarse para adelantar distribuciones a los inversores si la venta de una compañía se retrasa para optimizar su valor, evitando que los retornos sufran por el tiempo.

S: Pasemos a cómo se usa la deuda para comprar empresas, específicamente en estrategias como el Leveraged Buyout.

D: Un LBO es una operación donde un inversor adquiere una compañía combinando capital propio y deuda. Los fondos de capital riesgo aportan el capital y nosotros aportamos la deuda, la cual se repaga con los flujos de caja que genera la propia compañía. Es similar a pedir una hipoteca para un local alquilado y pagar las cuotas con la renta del alquiler.

S: Pero si el activo no genera esos flujos, existe un riesgo. ¿Cómo se asegura el gestor de que la deuda sea sostenible?.

D: Se miden dos planos: el servicio de la deuda, que es el dinero necesario para pagar principal e intereses periódicamente, y la relación de la deuda con el valor total de la empresa. Es fundamental que el activo genere retornos suficientes para el repago y que la deuda nunca supere un importe razonable respecto al valor del activo. Por eso, la capacidad del gestor para elegir activos y medir el endeudamiento es clave para que la deuda sea una herramienta de flexibilidad y no un problema.

S: ¿Cómo afecta un entorno de tipos de interés cambiantes a este modelo?

D: Cuando los tipos suben, el servicio de la deuda es mayor y la compañía necesita dedicar más flujo de caja a los intereses. Sin embargo, si el apalancamiento es moderado y se utilizan instrumentos de cobertura, este efecto se suaviza. El mejor instrumento siempre es la prudencia: no endeudar a una empresa más allá de lo que pueda pagar holgadamente incluso en escenarios de tipos altos o ralentización económica.

S: ¿Y si los tipos bajan?

D: Las valoraciones suelen subir porque los fondos pueden incluir algo más de apalancamiento prudentemente y pagar mayores precios. Pero debe quedar claro que la deuda es flexibilidad; la rentabilidad real debe venir de la mejora de la actividad y la gestión de la compañía, no del endeudamiento.

S: Hemos comprobado que la deuda puede ser una aliada poderosa cuando se usa con criterio y visión a largo plazo. Nos quedamos con tres ideas clave: primero, el apalancamiento no es sinónimo de riesgo, sino de gestión eficiente del capital cuando se controla bien. Segundo, las operaciones de LBO demuestran que combinar deuda y capital potencia la rentabilidad sin comprometer la solidez si el negocio es robusto. Y tercero, ante tipos cambiantes, la clave es la prudencia, estructurando bien la deuda y manteniendo margen de maniobra. La elección de un manager que sepa gestionar esto es vital.

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